(Por Mister Moon)
The House That Jack Built (2018)
Dirección: Lars Von Trier
Guión: Lars Von Trier
Duración: 152 minutos
Elenco Principal: Matt Dillon; Bruno Ganz; Uma Thurman; Siobhan Fallon Hogan; Sofie Gråbøl
En todos mis años viendo cine, muchas películas me han volado la cabeza, otras me han hecho llorar, reír hasta casi vomitar, o simplemente me han impactado. Pero muy pocas me han perturbado como lo hizo The House That Jack Built.
Existe una fascinación difícil de explicar por las películas sobre asesinos seriales. Queremos entender sus mentes, conocer los detalles de sus crímenes. Es una morbosidad natural que nos atrae y nos incomoda al mismo tiempo. Pero cuando esa historia se transforma en arte, cuando el horror se convierte en una experiencia estética, se cruza una línea compleja. Porque, en teoría, deberíamos sentir repulsión. Sin embargo, al terminar esas dos horas y media, uno se sorprende aplaudiendo mentalmente y diciendo “wow”. ¿Solo me pasa a mí?

La película sigue a Jack (Matt Dillon), un ingeniero obsesionado con construir su casa ideal. Sufre de Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC), lo que lo lleva a una espiral de perfeccionismo y frustración. Su primer asesinato ocurre casi por accidente, pero pronto descubre que matar le alivia el TOC. La limpieza, el control, el no dejar rastros… todo eso lo satisface profundamente.
La cinta abarca 12 años de su vida, narrados por el propio Jack en cinco episodios que él considera representativos. Von Trier no se guarda nada: los asesinatos son explícitos, brutales y profundamente incómodos. Desde el maltrato animal hasta una escena de cacería humana donde los niños son víctimas. Esta última, siendo padre, me impactó especialmente. Recuerdo cuando se dijo que Polanski había cruzado límites al mostrar la muerte de un niño en The Pianist (2002); bueno, la escena de Jack no se compara en términos de crudeza.
Cuando la cinta fue estrenada en Cannes, más de la mitad de los asistentes tuvieron que salir de la sala porque no soportaron la violencia. Mientras que el resto terminó ovacionándola por más de seis minutos.
Pero más allá de la violencia, hay una dimensión filosófica. Jack no narra solo para nosotros: dialoga con Verge (Bruno Ganz), un segundo narrador que lo cuestiona y lo guía. Su voz, su acento alemán, le dan a la película un tono de introspección que nos permite adentrarnos en la mente de Jack.
¿Es posible empatizar con un asesino? La popular serie “Mindhunters” (2017) ha hecho un trabajo investigativo para poder descifrar y entender la mente muchos de los más reconocidos asesinos en serie de la historia y efectivamente eso ayuda a ponerse en los zapatos del otro. Sin embargo, entender no significa justificar, pero nos obliga a enfrentar dilemas morales complejos.
Jack justifica sus actos, y Verge lo acompaña en un viaje que recuerda el descenso de Dante al infierno. Y es que hay muchos elementos de la Divina Comedia en esta cinta. Cada una de las historias de Jack pueden tener un correlato con los círculos del infierno. Al final, comprendemos que la casa que Jack construye está hecha de sangre, recuerdos y errores. Y que un mínimo fallo puede costarle todo.

¿Por qué Jack cuenta esta historia? A caso quiere redimirse o simplemente quiere alardear. Me inclino por lo segundo. Usualmente los asesinos tienen un carácter altamente nihilista. Sin embargo, el director nos deja un final abierto para que nosotros terminemos la historia como mejor queramos ¿cárcel, muerte, suicidio, olvido? Cada espectador decide.
Curiosamente, Von Trier dijo que esta sería su última película. Recientemente fue diagnosticado con Parkinson. Si este es su cierre, lo hizo con fuerza. Él siempre dijo: “Una película debe sentirse como una piedra en el zapato.”

Al final, somos libres de decidir si una película nos gusta o no. Podemos rechazar la violencia o, como el público en Cannes, quedarnos para maravillarnos con las brillantes actuaciones, lo genial del guión y disfrutar encontrando belleza en el horror para luego reflexionar. Porque sí, esto es ficción. Pero como Verge le dice a Jack: “No creas que vas a contarme algo que no he escuchado antes.” Y es que estos crímenes ocurren en la vida real. Pero eso no es arte.








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