Vince Taylor: El profeta caído del rock and roll

(Por Emilio Vilches Pino)

En el sitio web Dangerous Minds dijeron sin anestesia: “Vince Taylor fue la esencia del rock and roll. Era punk. Era Iggy antes de Iggy Pop”. Y sí, Vince Taylor era un demente del escenario, un rocanrolero incomprendido que hacía sonar todo sucio, se vestía de traje completo de cuero negro y alucinaba con invasiones extraterrestres. Y hacía un rock and roll a toda máquina.

De nombre de nacimiento Brian Maurice Holden, nació en Londres y pasó su infancia en un suburbio inglés. Cuando apenas tenía siete años, su familia cruzó el charco para instalarse en Nueva Jersey. Más tarde pasarían algunos años en California. A los 18, escuchó en la radio a Gene Vincent y a Elvis Presley y le volaron la cabeza al punto de obsesionarse con ser como ellos. Pero serlo de verdad. Así que, sin tener idea de cómo cantar dos notas seguidas, decidió convertirse en una estrella del rock and roll. Un viaje de negocios junto a su cuñado —nada menos que Joseph Barbera, la mitad de la célebre dupla Hanna-Barbera— lo llevó de regreso a Inglaterra, donde reunió a tres músicos y fundó The Playboys, la que se convertiría en su banda de acompañamiento.

La mayoría de las canciones de Vince Taylor and His Playboys eran versiones, pero tocadas con más agresividad. No era un gran cantante, pero daba lo mismo. Sobre el escenario, Taylor parecía estar siempre en medio de un exorcismo: cuero negro de la cabeza a los pies —hasta Elvis, buscando el look más agresivo posible, le copió el look para su regreso televisivo del año 68—, guantes y botas, maquillaje negro alrededor de los ojos y un cuerpo que parecía recibir descargas de miles de voltios. Se contorsionaba, lanzaba el micrófono como un arma, se arrastraba por el piso y en sus momentos más altos hasta simulaba movimientos sexuales en el piso, mucho antes de que Lux Interior lo convirtiera en costumbre.

En 1959 publicó “Brand New Cadillac”, una bala de rock and roll que dos décadas más tarde The Clash rescataría para London Calling —Joe Strummer llegó a decir que “Vince Taylor fue el comienzo del rock and roll británico. Antes que él no había nada. Fue un milagro”— y que parecía ser, por fin, su boleto al éxito comercial… Pero el consumo desmedido de alcohol, LSD y todas las pastillas que pudiera, comenzaron a volverlo loco. A veces se convencía de que lo estaban buscando los extraterrestres y no salía de su casa por días, así que no llegaba a los conciertos y la banda muchas veces tuvo que tocar sin él. A veces despedía a algún músico porque sí y un día, minutos antes de un show, despidió a toda su banda, subió al escenario envuelto en una sábana blanca y se autoproclamó el hijo de Jesús[1].

Pronto el mundo de las giras le cerró la puerta; las salas lo vetaron, el público se dispersó y él se dejó caer, hundiéndose en depresión hasta retirarse de los escenarios y entrar a un largo desfile por instituciones psiquiátricas. Pero los discos están ahí. Escucha su versión de “My Baby Left Me” y dime si no te suena más cercana al garage y al punk que al rock and roll simplón que la mayoría de los imitadores de Elvis no sabían cómo pervertir.


[1] David Bowie, que lo conoció en esa fase, tomó su derrumbe mental como molde para Ziggy Stardust (lee las entrevistas en las que Bowie habla de Taylor, de sus mapas con los puntos en los que aterrizarían platillos voladores).

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