Lateralus
Tool
Volcano Entertainment
La primera vez que supe que existía Tool fue porque en algún momento se empezó a correr un rumor de que Cristian Castro tenía un tatuaje de Tool en la espalda. Pero no le presté mayor atención. En esa época yo escuchaba puro grunge y estaba dando mis primeros pasos tocando en bandas.
Mi primera banda fue un tributo a The Gathering, porque una amiga era parte de un fan club y estaba armando una banda tributo. Yo no cachaba mucho a The Gathering, pero mi amiga me pidió que tocara con ellos. Esto mismo me llevó a conocer a los del foro del fan club y nos hiciéramos súper amigos, hasta el día de hoy. Eran todos medios metaleros/góticos y yo me sentía medio poroto en paila marina, pero lo pasábamos la raja en las juntas.
Un día el “Pelao” Araya (amigos hasta el día de hoy) me dijo: “te voy a pasar varios CDs pa’ que los escuchís en tu casa de varias bandas”. Todas eran bandas tipo Lacuna Coil, Nightwish, Type O Negative… La idea era que yo me “instruyera” más en ese tipo de música, jajaja. Me prestó un montón de CDs regrabados del compu (de esos que uno marcaba con un plumón para saber de qué era el CD) y había uno que decía “Tool / Lateralus”. Y yo dije: “ah, esta es la banda del tatuaje de Cristian Castro, a ver…”.
La cosa es que puse el CD, parte “The Grudge” y entré en un estado de hipnosis. Nunca me había pasado antes con ninguna banda ni con ninguna canción. Fue como estar mirando fijamente el reloj de Tony Kamo y entrar en trance (sí, caída de carnet, pero así es la cosa, jajaja). No entendía cómo podía sentirme tan a gusto y no querer salir de esos ritmos medio tribales, alejadísimos del 4/4, pero que por alguna razón me provocaban una fascinación gigante. Sentí que cada segundo que pasaba quería saber más, quería saber qué pasaba después, como un libro que empiezas a leer y ya no puedes parar.
Obvio que me puse a investigar más del disco y de la banda, y cuando supe que ese disco estaba basado en una secuencia Fibonacci y que en realidad había que escucharlo en otro orden alternativo (no en el orden de los tracks que vienen por defecto en el disco), ahí ya terminé de colapsar (en el mejor de los sentidos). Mi cabeza racional, matemática y cuadrada de virgo ya no daba más de éxtasis al descubrir que la integración de las matemáticas en el arte demostraba cómo los patrones universales pueden influir en la creatividad y la composición musical, sin caer en la pretensión. A pesar de toda su complejidad musical, creo que no es difícil conectar con el viaje que Lateralus propone. Para mí, ese disco se convirtió en una metáfora de la expansión y el crecimiento personal.

Lo primero que se me vino a la cabeza cuando vi el arte del disco fue el mono de tres brazos de farmacias Ahumada, jajaja. De hecho, cada vez que paso por una de ellas me acuerdo.
Pero después me entretuve mucho buscando la relación del arte con el disco mismo, la numerología, las métricas, los dibujos, viendo cómo todas las partes encajaban tal como dice la canción “Schism”: «I know the pieces fit», y cómo todo estaba relacionado con todo.
Soy una persona súper lógica, me encanta resolver acertijos, «descubrir el misterio». Yo creo que si no hubiese sido músico habría sido detective o algo así, me gusta buscarle la quinta pata al gato. Entonces, para una persona así, este disco es como Universal Studios. Hay varios discos que me han emocionado, que me han hecho parar los pelos, incluso discos con los que me he puesto a llorar (de hecho, para este texto estaba entre Lateralus y el Dark Side of the Moon), pero sentir el big-bang en la cabeza fue con Lateralus.
Las portadas y arte de mis dos primeros discos estuvieron influenciadas también por este disco. En el primero (K9) recuerdo que quería poner simbolismos raros que solo algunas personas se dieran cuenta (y así fue), y en mi segundo disco (Agénesis), en la portada sale una radiografía de mis dientes (mis dientes no tienen raíces porque no los cambié, eso se llama agénesis). Y fue por el Lateralus que se me ocurrió poner eso, como la parte de adentro de un humano, y en mi caso la parte de la radiografía de la mitad de mi cara.
En cuanto a las canciones, “The Grudge” es una de mis favoritas, porque es con la que abre el disco y creo que está perfecta para abrir el viaje de lo que se viene. Riffs pesados, métricas irregulares, pero casi toda la canción en el mismo tono, la letra de la canción, el grito de Mynard al final… de solo pensarlo ya me empieza a explotar de nuevo la cabeza.
Creo que cometería un acto de terrorismo si no menciono a “Schism”. La canción entera es un rompecabezas rítmico (de hecho, “schism” significa división o fractura, y la música misma está compuesta de partes que se rompen y se vuelven a unir). Y recuerdo también el videoclip, que parece una película de terror de cine arte, pero de nuevo provoca esa sensación de querer verlo hasta el final.
Otra de mis favoritas es “Lateralus”. Esa fue la primera canción con la que estuve varios días descifrando sola y sin ayuda cuál era su métrica. En esa época yo tocaba a puro oído no más, tenía cero conocimientos teóricos. Pero recuerdo haber empezado a hacer miles de borradores anotando cuáles, según yo, eran las métricas. Y como la canción es de las más largas del disco, entonces era mayor tiempo de diversión. O cuando llegaba a partes sin salida, en las que no entendía la acentuación, se me generaba una obsesión por entender cuál era esa maldita acentuación y por qué la hacía, con qué estaba encajando, jajaj. ¡Me encantaba! Como dice el meme: «No lo entenderías».
También quisiera nombrar a «Disposition» que, para mí, es la balada del disco. Es un pequeño respiro ante tanta información, pero siguiendo la misma línea oscura y reflexiva. Es una canción que considero que es absolutamente necesaria.

He tenido la suerte de haber visto tres veces a Tool en vivo. La primera fue en EE.UU. el 2023, en el Festival PowerTrip. Tocaban Metallica, Guns N’ Roses, AC/DC, Maiden, Judas Priest y Tool. Tocaban dos bandas por día y Tool tocaba con Metallica el último día de festival… Y el show de Tool ¡fue el que menos gente tuvo en el público! ¡de los 3 días! Mejor para mí, porque así los veía mejor, pero al mismo tiempo internamente rabiaba un montón porque no podía entender cómo esos gringos zoquetes preferían irse a algún otro punto del lugar en vez de estar en ese ritual. Pero como Tool nunca había venido a Chile, entonces mi euforia era mucho mayor que la del resto de la gente. Es raro… Puedo entender que no es igual de mainstream que Metallica (que a todo esto, se repletó), pero en Chile pareciera ser que hay una «Tool Army» bastante numerosa, que agotaron las entradas en el Movistar en cinco minutos.
Luego los vi en el Lollapalooza y después en el Movistar Arena. Creo que soy de las pocas personas en Chile que puede decir «he visto a Tool tres veces», jajaja, ante lo cual me siento extremadamente privilegiada.
Más allá de que Lateralus y Tool sean una gran influencia en mí, no creo que sea algo tan evidente en mis canciones. Creo que el lado más oscuro de mi música viene en parte de Tool, pero también de muchas otras bandas y discos que me marcaron. Por eso pienso que el sello de Tool es tan fuerte y marcado, que más que poder usarlo como una influencia evidente, corres el riesgo de que parezca una copia, y yo la verdad no me siento tan iluminada como para ser “la elegida” que logre romper esa copia, por lo que prefiero quedarme con mi Frankenstein de influencias personalizado, jajaja. Como ya habrá quedado claro, hoy sigo siendo súper fan de Tool, y también de A Perfect Circle, pero eso ya es otra obsesión musical que contaremos en otro libro…
Cler Canifrú es guitarrista, cantante y compositora chilena. Con tres discos de estudio y un álbum en vivo, ha desarrollado una destacada trayectoria dentro de la escena nacional, contribuyendo a visibilizar el rol de la mujer en el rock chileno, especialmente en la guitarra.








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