Nuggets, el garage rock y los embriones del punk

(Por Emilio Vilches Pino)

Nuggets es un documento esencial que ayudó a definir una era musical, sirviendo al mismo tiempo como una influencia primaria para gran parte del punk y el garage rock que vino después.

Eric R. Danton, Paste Magazine.

Antes de convertirse en el guitarrista del Patti Smith Group, Lenny Kaye era un veinteañero de Nueva York que trabajaba como periodista musical y crítico de rock, escribiendo para revistas como Rolling Stone, Cavalier, Fusion y Jazz & Pop. También trabajaba en una tienda de discos, donde se volvió un coleccionista obsesivo, sobre todo de singles de bandas raras de los 60. Hasta ese momento, a esas bandas nadie les llamaba garage rock.

En 1972, Jac Holzman, fundador de Elektra Records, le encargó a Kaye compilar un álbum con canciones de mediados de los 60 que mostraran la energía bruta del rock juvenil fuera del mainstream de esos años. Por supuesto que Kaye aceptó; era su oportunidad para compilar y lanzar al público algunas de sus canciones favoritas en un proyecto que al principio iba a ser de ocho discos, pero que, por motivos comerciales, se redujo a dos.

Las canciones eran tan raras que Kaye no estaba seguro de si Elektra Records las publicaría, así que simplemente se divirtió, reunió sus canciones favoritas y las hizo encajar dentro de un concepto, que era el de música rudimentaria, pero con fuerza. Elektra contrató a un abogado para encontrar a los artistas originales y conseguir los permisos. Hubo varios imposibles de ubicar, porque muchas de esas bandas habían durado un año o dos, habían grabado un par de singles y a los músicos se les había perdido la pista. Pero hubo otras que, extrañadísimas por la oferta, aceptaron. Cómo no, si la mayoría solo había llegado a algún sello local y la oportunidad de aparecer en un disco de Elektra -que en los últimos cinco años había lanzado a The Doors, MC5 y The Stooges- era una inesperada segunda oportunidad. Pero ni los más optimistas pensaron en lo importante, influyente, trascendental que sería Nuggets: Original Artyfacts from the First Psychedelic Era, 1965-1968, lanzado en octubre de ese año.

Entre las bandas incluidas en la primera edición doble del disco estaban The Electris Prunes, The Standells, The Shadows of Knight, The Seeds, The Barbarians, The 13th Floor Elevators, Count Five, Blue Magoos, The Amboy Dukes, entre muchos otros. El Segundo volumen (los discos 3 y 4) apareció en 1976 bajo Sire Records (el mismo sello y el mismo año en que apareció el LP debut de Ramones) e incluyó a bandas como The Kingsmen, The Del-Vetts, The Sparkles, The Litter, Love, The Outsiders, Kim Fowley, Paul Rivere and the Raiders, The Sonics, The Music Explosion, The Groupies, The Monks y The Zakary Thaks, entre otras.

El disco fue influyente en tres sentidos: el primero, en que ayudó a conceptualizar al garage como género. Algunos críticos esporádicamente llamaban garage rock a todas esas bandas raras de los 60, pero con Nuggets, en especial con las notas que Lenny Kaye escribió para cada canción del disco, fue cuando el concepto se consolidó y se convirtió en un género musical. Kaye se refirió a esa música como canciones de grupos locales, muchas veces adolescentes, que tocaban en clubes juveniles, gimnasios escolares o garajes suburbanos, que no venían de las grandes ciudades musicales, con una energía espontánea, sin formación académica ni pretensión artística mayor. En fin, escribió Kaye, era “un tipo de rock tocado con crudeza, con pasión, y una cierta inocencia que proviene de tocar en el garaje más que en el estudio profesional”.

El segundo sentido en el que este disco fue trascendental fue que, en la nota para la segunda canción del álbum -la de The Shadows of Knight-, Kaye escribió: “The Shadows [of Knight] eran casi demasiado buenos para ser verdad. Salidos de Chicago en la primavera de 1966, gracias a una nueva versión de ‘Gloria’ de Them, aparecieron como una clásica banda de garage-punk rock”. Sí, la primera mención oficial de la palabra punk en un disco. Y no solo eso, sino que además relacionada al garage. Kaye usó la palabra “punk” en su sentido de “crudo”, “tosco” o “primitivo”, una energía rebelde y sin pulir. Y agregó Kaye en la nota, jugando con la genealogía de los pequeños monstruos de mamá del punk: “Si los invitaras a cenar, tus padres primero te mandarían a examinar, o llamarían a la policía, o saldrían gritando hacia los vecinos”.

Hasta entonces la palabra “punk” se usaba como un insulto de diversas clases, desde la jerga carcelaria estadounidense para referirse a hombres utilizados sexualmente hasta prostitutas, personas despreciables o inútiles y delincuentes menores. Pero no fue hasta fines de 1970 cuando la palabra comenzó a ser relacionada con la música. En diciembre de 1970, Lester Bangs se refirió como “ese punk de los Stooges” a Iggy Pop. En 1971, Dave Marsh escribió en la revista Creem un artículo donde decía que la banda ? Mark and the Mysterians hacían música “punk”, para referirse a la simpleza, la tosquedad de los intérpretes de “96 Tears”. También en 1971 la usó Lester Bangs en el ensayo Reacciones sicóticas y mierda de carburador para referirse a estas bandas con fuerza espontánea y tosca. Pero fueron las notas de Lenny Kaye las que terminaron por institucionalizar el adjetivo para referirse a esas bandas sucias, de garaje, simples y peligrosas. De hecho, en el documental Punk Attitude, David Johansen de los New York Dolls, dijo que él pensaba que el punk eran esas bandas compiladas en Nuggets. Dice Jon Savage que “la idea global del punk, tal como fue acuñado por Marsh y Bangs, definió un proceso de inexperiencia intencionada, una nueva estética pop que se deleitaba en el barbarismo esencial en el rock. Implícito en esta definición del punk, había una amenaza de la clase marginada” (122).

Lo que explica Savage es que, desde estas primeras apariciones de la palabra “punk”, la música tuvo relación con lo marginado, con lo que quedaba afuera de lo permitido y deseado. También quedaba afuera del virtuosismo y lo grandilocuente para enaltecer “lo bárbaro”, lo salvaje, lo indómito, y las bandas de garage y sus afines así lo dejaban claro desde sus nombres: The Barbarians (Los Bárbaros), The Outsiders (Los Marginados), The Troggs (Los Trogloditas), etc. Es decir, no eran bandas que tomaban sus limitaciones como estandarte y las llevaban al primer plano de manera tan descarada que, de limitaciones, se convertían en estilo.

La tercera pata de la mesa es la influencia de Nuggets en las futuras bandas punk, sobre todo en las estadounidenses. Television, Ramones y la mayoría de la primera generación del CBGB siempre destacaron la influencia de ese álbum y muchas veces versionaron canciones del álbum. Sin ir más lejos, Ramones grabó covers de The Music Explosion, The Seeds y Amboy Dukes. Pero también influyó en el punk londinense a través de McLaren y Westwood, quienes vieron que escarbando en el pasado perfectamente se podía crear algo nuevo. Así también lo cree Savage: “En su busca de la clave, los sectarios del punk -como McLaren y Westwood-se remontaron en la historia: de la misma manera que había que rastrear el subconsciente por medio de la conciencia de la propia identidad, el futuro debía ser alentado con una vuelta al pasado. El proceso de reciclaje de desperdicios, algo corriente en el pop actual, acababa de empezar” (122).

Lenny Kaye y Patti Smith

Cuando Nuggets salió a la venta, en octubre de 1972, Lenny Kaye ya no trabajaba en Elektra. Seguía escribiendo para revistas musicales, al mismo tiempo que comenzaba a dedicarse a acompañar en la guitarra a Patti Smith, una poeta que había llegado a Nueva York hace un tiempo y que de vez en cuando teloneaba recitando a los New York Dolls. Y cuando Smith, en 1974, se decidió a hacer música, Kaye produjo su primer single y se unió oficialmente como guitarrista de su banda, grabando junto a ella Horses, el disco que disco inicio a una discografía impresionante… Un disco que “casualmente” comenzaba con un rescate de una canción de la invasión británica y que tuvo un eco gigante en el garage rock estadounidense: “Gloria”, de Them, pero en una versión transformada, con una letra nueva que decía en sus primeros versos: “Jesús murió por los pecados de alguien, pero no por los míos”. Así, el punk se iba gestando sobre los residuos de un pasado que podía usarse como arma para llevarlo mucho más allá.

Deja un comentario

Biblioteca Rara es un espacio sin fines de lucro para leer y compartir ideas sobre literatura, música, cine y cultura pop en general. Buscamos crear contenido de calidad y que anime a todo quien nos siga a bucear en su propia biblioteca rara y sacar a la luz su amor por los libros, los sonidos y las imágenes.