Reseña: Play Again? Nostalgia y videojuegos (autor: Daniel Hidalgo. Editorial: Santiago-Ander

Por Evelyn Cordero Roldán

Al leer Play Again? Nostalgia y videojuegos, lo primero que aparece es la advertencia del autor: “es probable que tu videojuego favorito no esté en este libro”. Esa frase cobra sentido porque el texto es, ante todo, un ejercicio autobiográfico: Daniel Hidalgo recorre los juegos que marcaron su infancia y adolescencia, entremezclando recuerdos personales con datos curiosos, guiños culturales y referencias filosóficas. No pretende ser un catálogo, sino un mosaico íntimo de aquello que lo acompañó. Y, para mi sorpresa, entre esa selección también estaban los dos juegos que habían marcado mi infancia: Pac-Man y Rally-X.

Ahora entiendo mejor por qué esos fueron mis favoritos: desde la perspectiva de Daniel, eran juegos hermanos. Ambos compartían la lógica de recorrer laberintos, ser perseguida y resistir, pero con intensidades distintas. Pac-Man tenía ese aire lúdico de frutas y fantasmas que podían burlarse con una píldora de poder; Rally-X, en cambio, era más feroz, con autos rojos que te embestían sin tregua, humo que servía tanto de defensa como de condena y una muerte más explícita en cada choque o explosión. Todo ello acompañado, paradójicamente, por una melodía simpática, ligera y pegajosa que contrastaba con la tensión del juego y que podía quedarse en la cabeza durante horas, incluso días. Fue compuesta por Nobuyuki Ohnogi, y basta con mencionar Rally-X para que esa melodía regrese, inevitable, a la cabeza de quienes la jugaron.

No jugué todos los juegos mencionados en el libro. Pero al leer las descripciones de Daniel comprendí que lo importante no es conocer todos los títulos, sino vivir este ejercicio de memoria personal y colectiva. Cada cápsula activa no solo lo que jugamos, sino también el contexto en que lo hicimos: los salones oscuros, el olor a encierro, la transgresión de entrar con uniforme escolar a escondidas o la adrenalina de faltar al colegio para jugar.

El libro me llevó a pensar en algo que pocas veces nombramos: nuestra biografía lúdica. Quienes crecimos en los años 80 y 90 la construimos con una mezcla muy particular. Jugábamos en la calle, a la pinta, el tombo, la escondida, juegos grupales. Pero también estaban los videojuegos, que no eran domésticos como hoy, sino experiencias sociales: locales ruidosos, medio lúgubres, donde éramos niños compartiendo fichas, risas y frustraciones en espacios casi prohibidos. Esa combinación de juego físico en la calle y juego digital en arcades forma parte de lo que somos. Hoy, en cambio, la biografía lúdica de muchas infancias ocurre dentro de casa, mediada por pantallas personales y en interacción digital. No es ni mejor ni peor, pero sí diferente: nuestra generación construyó recuerdos colectivos en plazas y juegos; la actual lo hace en chats, plataformas y mundos virtuales.

La neurociencia nos ayuda a entender por qué esas experiencias quedan grabadas. La memoria episódica, que guarda recuerdos biográficos, y la semántica, que organiza hechos y contenidos, dependen de redes que incluyen al hipocampo y la corteza prefrontal. Evocar un videojuego de infancia no solo reconstruye la escena, también reactiva la emoción: la ansiedad de ser perseguida en un laberinto o la recompensa dopaminérgica de obtener una fruta pixelada. Ese circuito de recompensa, tantas veces malinterpretado cuando se habla de videojuegos, es en realidad el mismo que sostiene procesos esenciales como el aprendizaje y la formación de hábitos.

Los videojuegos, no deben entenderse únicamente como productos de ocio, sino también como objetos culturales que producen y transmiten significados. En este sentido, Play Again? es un texto cultural y literario: revisita videojuegos clásicos y lo hace emulando memorias, su narrativa es capaz de traer de vuelta no solo las imágenes de los juegos, sino la atmósfera que los rodeaba.

Durante años se les presentó como amenaza, adicción, violencia, dopamina desbordada, pero la evidencia científica ofrece un panorama mucho más complejo y matizado: entrenamientos cognitivos en atención y flexibilidad, espacios de creatividad, socialización y memoria compartida. Desde la perspectiva de la ciencia del cerebro y de los estudios culturales, creo que este es el mejor modo de aproximarse a los videojuegos: no desde la alarma, sino desde la comprensión de la oportunidad que representan como lenguaje, aprendizaje y cultura, siempre que existan los resguardos adecuados de edad, tiempo de uso y contexto.

Play Again?” es una invitación a revisitar lo que somos a través de lo que jugamos. Y en mi caso, reencontrarme con mis dos juegos favoritos fue la excusa perfecta para activar memorias dormidas, iluminar redes neuronales y recordar que los videojuegos son, además de entretenimiento, cultura e identidad.

Quizá por eso, al cerrar el libro, sentí la misma pequeña descarga de recompensa que cuando Pac-Man se comía una cereza: el placer de haber jugado de nuevo, esta vez con las palabras.

Dra. Evelyn Cordero Roldán

Doctora en Neurociencias y experta en creatividad. Fundadora y directora de Fundación Arrebol, investiga cómo funciona la creatividad en el cerebro humano y cómo aplicarla en la educación, integrando ciencia y aula para promover aprendizajes innovadores e inclusivos.

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