ANESTHESIA
FUN PEOPLE
Ugly, 1995
Es difícil decidirse por un solo disco, siendo una tan apasionada por la música, pero puedo referirme a uno que tengo en mente, uno que me voló la cabeza y marcó mi vida. Estoy hablando del Anesthesia de Fun People.
Yo no vengo de un contexto musical ni mucho menos. Fui criada en medio de una familia cristiana, por lo que mi infancia estuvo rodeada de cánticos y coros. Nadie de mi familia paterna o materna es músico. Los únicos recuerdos que tengo son de mi abuelo Álvaro tocando el teclado o la armónica los días domingo en la casa después de almorzar. Así, mi vida temprana estuvo más bien alejada de la música, al menos como experiencia cercana. Al crecer y entrar en la adolescencia ocurrió el cambio: mi primer pololo me regaló un casete compilatorio (hecho por él mismo) que incluía bandas como Dead Kennedys, Red Hot Chili Peppers, Pink Floyd, Led Zeppelin, Nirvana y Pixies, entre otras, lo que me permitió abrir mi abanico musical que hasta entonces solo estaba compuesto por los Backstreet Boys y las Spice Girls.
Cuando iba en Segundo Medio tuvimos que tomar un electivo y yo escogí “Arte”, ya que, como mi colegio era de la misma religión que mi familia, no quería seguir cantando los mismos coros y alabanzas que habían sonado en mi cabeza toda mi infancia. En ese electivo había una niña que tenía en su mochila un parche que para entonces me parecía muy violento, pero a la vez atractivo e intrigante. Era el dibujo de un tipo tendido sobre su cama, que se había disparado en la cabeza. Me producía mucha curiosidad saber qué era, a qué se refería. Nos hicimos amigas y me presentó el disco cuya portada llevaba plasmado en su mochila. Era el Anesthesia de Fun people. Recuerdo haber llegado del colegio a mi casa corriendo a escucharlo; estaba emocionada, al fin podría saber de qué se trataba. Cuando lo puse en mi pequeña radio “huevito” y le di play no entendí nada y pensé que estaba mal grabado, que se había rayado o algo así. Para mi entender, solo sonaba un enorme zumbido chillón con una voz que no se distinguía si era de mujer o de hombre, que poco y nada se deducía lo que decía y a ratos parecía llorar o gemir más que cantar. Me decepcioné.

Naty Lane
Le di algo de tiempo y lo volví a escuchar. Con un poco de paciencia, descubrí sus letras tan severas y reales sintiéndome identificada totalmente. Sentía que hablaba de cosas que yo también estaba pensando, que estaba viviendo, sensaciones respecto al mundo y la vida misma en mi adolescencia. Sus canciones hablaban sobre los derechos humanos, aceptar la diversidad sexual, respetar y amar a los animales promoviendo el vegetarianismo, amarse a uno mismo, trabajar desde la ideología anticapitalista “hazlo tú mismo” porque tú puedes hacerlo. El amor, el odio, el sentirse incomprendido, la injusticia de la sociedad y el día a día se mezclaron con esas guitarras ruidosas y repetitivas con acordes simples y furiosos, con esos bajos juguetones y melancólicos de los cuales me terminé enamorando.
¿Cómo se podían decir cosas tan hermosas y dulces con tanta rabia? Esta mezcla me identificó y marcó, esa suciedad y agresividad sonora me salvó del oscuro y hondo abismo de la adolescencia, refugiándome en su sentir, cobijándome de la realidad, haciéndome querer también tomar una guitarra para expresar y sacar fuera lo que mi inquieta mente pensaba y mi angustiado corazón sentía. Sin duda, yo también quería decirles a otros, a través de la música, lo que estaba sintiendo.
“Anabelle”: Empieza con una introducción tranquila, tornándose atropelladora y violenta hasta el final. La letra habla de una chica que a través de una transfusión sanguínea se contagió de SIDA y que él (el vocalista) cuidándose la amó hasta el final. Y la letra repite “cuidándome te amé hasta el final”, “¿por qué a vos?”. Un dramón que me atacaba de frente y alimentaba de realidad mis pensamientos inocentes e ingenuos sobre la vida.
También estuvo mucho en mi mente una canción llamada “Sin Color”. Es una marcha antidiscriminación, antirracismo que intenta unificar a las personas gritando la posibilidad de un mundo sin barreras mentales: “La amistad no tiene color”.
“Estoy a Tu Lado”: Una canción visceral, cantada con tristeza y el corazón a punto de salirse por la garganta. “Sé fuerte, resiste y no te olvides de mí, mientras falsos ideales idiotizan a la gente”. “Porque necesitas unirte a una bandera en esta sociedad individualista”. Piensa por ti mismo, confía en ti y no sigas al ganado. No dejes que con mentiras y falsos brillos te encandilen. Escucha tu voz interior, escúchate a ti mismo. Sin duda la letra de esta canción me llevó a comprender el permanente estado de idiotización de la sociedad, cultivado por quienes dicen tener la verdad sobre las cosas y cómo existe también siempre la posibilidad de tomar otros caminos que puedan mantenerme más cerca de mi esencia y de la realidad.

Naty Lane es líder de la banda Hammuravi. Estudió psicopedagogía, fotografía y dibujo. Es también escritora y ha publicado, entre otros, los libros de relatos «Primavera Salvaje» y «Sueñan las ovejas negras», con Santiago-Ander Editorial. Integró bandas como Adelaida y Fatiga de Material, y participó del disco Se vende junto a Álvaro Peña.








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