Amalditados. Narraciones criminales del siglo XIX

Por Eduardo Córdova

Hay libros que ordenan el pasado. Amalditados, en cambio, lo deja sangrar. El volumen, publicado por Ceibo Ediciones y escrito por Dauno Tótoro, Roberto Ortiz y Manuel Castillo, entra directo en la violencia del Chile del siglo XIX, desde los crímenes, los castigados, los marginados y los impunes.

El libro reúne catorce casos reales tomados de archivos judiciales y crónicas de la época, antecedidos por el “recorte” de un diario que funciona como una especie de epígrafe de la narración que se está por leer, junto con una excelente ilustración a cargo de Carlos Henríquez Sepúlveda, quien con su arte suma al relato y deja claro que no están ahí solo para acompañar, sino que ayudan a reforzar la atmósfera y a instalar el misterio que oculta cada narración.

¿Qué encontramos en estos relatos? Asesinatos, ajustes de cuentas, castigos brutales e historias de justicia e injusticia. Pero lo interesante de este libro no es solo lo que pasó, sino cómo está contado. Los autores no se limitan a exponer datos ni a abordarlo como una crónica tradicional, sino que reconstruyen escenas, levantan ambientes y hacen que esos hechos vuelvan a sentirse vivos.

Además, el libro resulta liviano en su lectura, ya que se provee de distintas técnicas literarias para contar los hechos: narraciones en primera persona, en tercera persona, estilo teatral, epistolar; algunos con una focalización más interna en el protagonista y otros con una focalización más externa; y también diferentes extensiones, ya que hay relatos concentrados en una sola acción y otros contados por episodios. El único cuestionamiento que puedo hacer es que, dada la variedad de técnicas —que siempre son necesarias en un buen libro de cuentos—, falta una mayor diversidad de tono en los relatos. Aunque, entendiendo que son tres los autores, la uniformidad en la pluma también resulta un logro en sí mismo.

Portada de Amalditados

Otro punto clave es la sensación de cercanía. Aunque los hechos ocurren en el siglo XIX, varias de las situaciones descritas —violencia, desigualdad, castigos desproporcionados— no resultan tan lejanas. El libro no lo subraya de forma explícita, pero la conexión aparece sola mientras se avanza en la lectura. Es un libro del pasado que dialoga —preocupantemente— muy bien con el presente.

En cuanto a los relatos, todos aportan, porque esa es la virtud que tiene el hablar de historia; sin embargo, hay algunos que encontré particularmente fascinantes, como “Semblanza de Federico Acuña, famoso jefe de bandidos”, donde el perfil mítico de este bandido resulta increíble por su historia de leyenda, pero también por su mirada frente a su oficio de bandolero. Ahí, en ese relato, está el mejor guiño a la serie de George R.R. Martin, visible desde la frase que acompaña el inicio del libro. También “El preso y el mar”, que ofrece una mirada sobre cómo un condenado a muerte espera su ejecución: la cadencia y poética es bellísima en este relato. “Little Jimmy” es de esas historias que sorprenden por su protagonista: la frialdad, agilidad e inteligencia de un criminal que podría ser sacado perfectamente de la narrativa de Robert Howard. “Afrenta pública” es un gran punto alto en este libro. Narra la historia de un caso de femicidio que llega a tocar las más altas esferas del poder en Chile. Un retrato de cómo funciona el poder en distintas capas: desde lo físico, desde la tradición, lo judicial y lo político. Una perfecta fábula de lo que es Chile. Y mi favorito: “El zozobra del Pinto”. Relato breve, narrado desde la impersonalidad, porque el protagonista es un crucero maldito. Una historia real, pero que habita en el mundo de las leyendas, lo que da por resultado un relato oscuro que, sin dudas, debería estar en una antología de relatos góticos en Chile.

En ese cruce entre archivo y relato, Amalditados da cuenta de una escritura que entiende bien cómo abordar la historia: sin solemnidad excesiva, pero tampoco desde la mera reconstrucción anecdótica. Hay una conciencia clara del ritmo, de la escena y del punto de vista, que permite que estos casos no se queden en el dato, sino que adquieran espesor narrativo. Más que explicar el pasado, este el libro demuestra una forma madura de trabajarlo: intervenirlo lo justo, sostener la tensión y confiar en la potencia de las propias historias.

Eduardo Córdova, es Periodista y Magíster en Escritura Narrativa por la Universidad Alberto Hurtado (2023). Autor del libro “Condéname cariño: diez cuentos de terror en Santiago” (2024) editado por Nass Papier. Ha sido ponente en congresos como «Estéticas del horror» de la PUC y «Congreso de Horror y Metal» de la UNAM y UAH.

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