Con una trayectoria iniciada a mediados de los años ochenta, Gonzalo Donoso ha construido uno de los archivos fotográficos más reconocibles de la cultura chilena reciente. Por su lente han pasado más de doscientas bandas y solistas —entre ellos David Bowie, Sting, Charly García y Los Prisioneros—, además de actores, escritores, artistas visuales y algunas de las figuras fundamentales de la danza contemporánea nacional. En 2012 publicó Retratos músicos chilenos 1986-2012, resultado de décadas de trabajo ligado a la escena musical. Ahora, en Fantasmal, su más reciente libro (en descarga digital), vuelve sobre otra vertiente central de su archivo: cuatro décadas fotografiando cuerpos, movimientos y escenas de la danza contemporánea chilena. El libro reúne 150 imágenes seleccionadas y propone «una mirada personal sobre una experiencia colectiva». En esta entrevista, Donoso nos habla acerca del proceso de Fantasmal y de sus alcances.
por Emilio Vilches Pino

En el libro dices que Fantasmal no es una antología ni simplemente un registro de obras, sino “un documento personal acerca de un proceso colectivo”. ¿Qué significa para ti esa definición?
Significa, primero, que en su mayoría han sido fotos tomadas por mi cuenta y no por encargo. Son anotaciones hechas con mi cámara. Esto me da la libertad de equivocarme y poner el ojo donde yo quiera y no necesariamente hacer una descripción de las obras, ni hacer fotos pensando en la prensa o en un afiche representativo. Ni siquiera pensando en el director de la obra. De esta manera puedo también fotografiar de la manera que yo pueda y quiera, sin presión, muchas veces con tiempo de exposición largos, políticamente incorrectos, y fijándome en aspectos que capturan mi atención. Desde ese punto de vista es personal. Sin embargo, es acerca de otros, intérpretes y coreógrafos, y ese «otros» no es casualidad, es extenso en el tiempo y en número. Por lo mismo es imposible tenerlos a todos.
El libro recorre varias décadas de danza contemporánea chilena, desde los años ochenta hasta el presente. ¿Cómo fue enfrentarte nuevamente a ese archivo y encontrarte con fotografías tomadas hace treinta o cuarenta años?
Son varios miles de fotos. Es más que un álbum familiar. Es un proceso muy vital. Volver a ver. Recordar. A veces descubrir algo que no habías visto. A su vez requiere paciencia y apertura para encontrar un camino en cuanto a la selección. Incluso aprendes a cambiar de opinión. No hay un guion tan claro.
¿Cómo hiciste la selección de las 150 imágenes? ¿Qué tenía que tener una fotografía para entrar en Fantasmal y qué tipo de imágenes quedaron fuera?
De 30 mil fotos seleccioné 1.600 a lo largo del tiempo. Luego revisar una y otra vez. De pronto me doy cuenta de algunas características que me gustan y que buscaba… El movimiento y la atmósfera. Lo expresivo antes que la perfección. Hay muchas «fotos buenas» que descarté. Porque buscaba una energía, más allá de las proezas técnicas. Ese espíritu difícil de repetir.

Entre las primeras obras que aparecen en el libro están trabajos como Medea, de Vicente Ruiz, de 1985; Pierrot Lunaire, de 1986; y La Araucana, de Patricio Bunster, de 1992. ¿Qué recuerdas de esa escena de la danza chilena y de tu lugar como fotógrafo dentro de ella?
Recuerdo que no entendía tanto y eso es algo que me encanta de la danza. Intentas descifrar. No es racional. La Araucana brilla por su magnitud y la fuerza de los intérpretes. Y mi lugar como fotógrafo suele ser el de un testigo que se permite explorar y registrar. Desde una emoción colectiva hasta un gesto sutil e incomprensible.
¿Hasta qué punto sientes que este archivo cuenta también una historia de la danza contemporánea chilena que quizá no ha sido suficientemente documentada por otros medios?
No pienso mucho en eso. Sin duda hay poco financiamiento y los libros de fotografía son contados. Por otro lado, los creadores de danza son quienes más se atreven a experimentar e investigar con distintas disciplinas.

La fotografía de portada pertenece a Nube, una obra dirigida por José Luis Vidal. ¿Por qué esa imagen terminó representando al conjunto del libro?
Me encanta esa foto casi en el limite de la luz visible. Me esforcé por levantarla y hacerla un poco más gráfica. Me parece lograda en cuanto a la intención que quiero poner en esta compilación: lo indefinido, un intento, algo difícil de tocar. Se la mostré a amigos y coincidimos.
El título Fantasmal puede remitir al movimiento, a la memoria, a los cuerpos que ya no están, a una imagen que aparece y desaparece. ¿Qué significa exactamente esa palabra para ti dentro del libro?
Tú lo has dicho. Es todo eso. Me gusta la cantidad de capas que puede abrir la palabra. Una atmósfera por la que transitamos. Es el movimiento que ya fue. Puede ser la expansión o un susto. No es el paso de un baile. Fantasmas son nuestros seres que se fueron. Es la presencia de quienes no están y aparecen en tantos momentos. Es lo etéreo y lo difuso. Las ideas y la imaginación están en el ámbito del vapor, en la indefinición. Otra cosa son las conductas. Nuestros sentimientos son intangibles.

¿Es muy diferente fotografiar a músicos y bandas que fotografiar danza? ¿Cómo te enfrentas a ambas posiciones desde atrás del lente?
Con los músicos hay más dirección. En la danza hay espera y velocidad. Son otros tiempos y otros objetivos. Un retrato te acerca más a la personalidad y a la psicología del personaje. En una banda importa la imagen que quieren proyectar. En la danza lo que ocurre es sorpresivo.
¿Qué te gustaría que descubriera en Fantasmal alguien que conoce muy poco de danza contemporánea chilena?
Que además de que tengamos propósitos, podemos despegar los pies de la tierra.

- Gonzalo Donoso es fotógrafo chileno, nacido en Concepción, con una trayectoria de más de cuatro décadas vinculada al retrato, la música y las artes escénicas. Comenzó su trabajo profesional durante los años ochenta y desde entonces ha fotografiado a más de doscientas bandas y solistas nacionales e internacionales, entre ellos Los Prisioneros, Los Tres, Charly García, David Bowie y Sting. Parte de ese archivo fue reunido en el libro Retratos músicos chilenos 1986-2012. Paralelamente, desde mediados de los ochenta ha registrado de manera sostenida la danza contemporánea chilena.


Deja una respuesta